NUEVA MEDICINA GERMÁNICA®

 


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TESTIMONIO


CÁNCER TESTICULAR


Por Christoph Buck



Noviembre del 2002


 

"Mi historia de Cáncer Testicular"

 

En enero del 2002, descubrí un endurecimiento en mi testículo izquierdo. Estaba bastante hinchado y agrandado, sin embargo no sentía dolor. Decidí ver a un urólogo, porque había leído en un manual de auto diagnóstico que eso podía ser cáncer testicular. Este entendimiento me asustó bastante, debido a la asociación de cáncer = muerte, y quimio-radiación = veneno.

 

A la mañana siguiente, de repente recordé que había leído algo en Internet acerca de cáncer y alternativas a quimioterapia. Lo que aprendí acerca de la "Nueva Medicina" y del Dr. Hamer pronto me convenció, particularmente cuando leí que el cáncer testicular siempre está relacionado a un "profundo conflicto de pérdida".  

 

Ese tipo de conflicto para mí había llegado a su pico exactamente seis meses antes, en el verano del 2001. Como el Dr. Hamer formula en la "Ley de Hierro del Cáncer", mi conflicto había sido en realidad "sumamente dramático y vivido en soledad", porque, en ese momento particular, realmente no podía hablar con nadie acerca de lo que había pasado. Menos mal que para octubre del 2001 fui capaz de ver finalmente mi camino despejado de esta seria crisis de vida. 

 

Todo mi miedo desapareció. Por eso decidí no consultar al urólogo enseguida, pero más bien buscar el consejo de un doctor que fuera versado en la German New Medicine. A través de un grupo de estudio de la GNM encontré a un doctor que había estado involucrado con la GNM por un breve período. Discutimos el conflicto y la resolución que ya estaba en camino. La evaluación de mi tomografía computarizada de cerebro confirmó que el conflicto había sido resuelto. El diagnóstico fue: "carcinoma testicular intersticial (necrosis) en remisión", es decir, la fase de curación estaba ya en curso.

 

El Dr. Hamer describe el desarrollo de un cáncer de este tipo así: con un carcinoma testicular intersticial, en la fase de conflicto activo ocurre una degradación celular (necrosis), pero pasa en gran parte desapercibida. En la fase de curación, es decir, siguiendo a la resolución del conflicto, la necrosis testicular celular es reparada con células nuevas, acompañada de hinchazón. Se formará eventualmente un quiste testicular. El propósito del Programa Biológico Especial está al final de la fase de curación, cuando el testículo endurecido es capaz de producir considerablemente más hormona sexual (testosterona) y, de esta manera, estimular la habilidad y la disposición para "reproducirse" por parte del macho y reemplazar la pérdida del hijo o pareja.

 

Me sentí muy aliviado, particularmente por el hecho que la hinchazón del testículo era una señal de sanación. 

 

En marzo del 2002, acordé con mi doctor realizar un examen urológico adicional.  Porque no tenía molestia, pospuse la visita al urólogo por un tiempo. La hinchazón del tercio superior del testículo no había aumentado para nada, por el contrario, el testículo ya no se sentía casi tan lleno e hinchado como antes.

 

A mediados de abril, comencé a sentir ligeros dolores de tironeo en mi testículo derecho. Al día siguiente se tornaron tan severos que comencé a temer que esto tuviera algo que ver con el tumor. Mi temperatura estaba ligeramente elevada y estaba abrumado por sentimientos de aprensión y ansiedad. Muchos pensamientos cruzaron por mi cabeza. ¿Podía ser que después de todo el Dr. Hamer estuviera equivocado? ¿Podría ser que su método no estuviese funcionando para mí?

 

Reaccioné yendo inmediatamente a una consulta con el urólogo. El examen de palpación reveló con 95% de certeza que tenía cáncer testicular. Me recomendó encarecidamente que procediera tan pronto como pudiera con una operación y dependiendo del análisis (óptico y patológico), que me extirparan el testículo. En el 90% de todos los casos, esto resultaría en la extirpación preventiva del testículo. Casi el 100% de los casos continúan con operaciones posteriores como la extracción de nódulos linfáticos en la región abdominal, quimio y/o radiación. Si no hacía nada, me dijeron, esto significaría la muerte segura en dos años.

 

Ese diagnóstico fue al principio un gran impacto para mí. A pesar que había estado preparado para ello, el miedo al cáncer y a la muerte se apoderaron de mí una vez más. El hecho que los exámenes mostraron que los marcadores de tumor dieron negativo me calmó un poco. También sabía que podía haber casos de cáncer con marcadores negativos.

 

Pero en un día los dolores se fueron. Una vez más busqué soluciones alternativas. Finalmente decidí proceder de acuerdo a la German New Medicine - y preservar mi testículo. No obstante, de cuando en cuando, surgían nuevas dudas acerca de si la GNM era la terapia correcta. Continué buscando varias fuentes de información en Internet. Aparte de eso, consulté con otro doctor de GNM quien me dio un diagnóstico independiente que se correspondía  100% con el primero.

 

En mayo, hicimos una nueva tomografía computarizada de cerebro. El análisis demostró que la curación había avanzado más todavía. Los anillos del foco de Hamer (HH) estaban parcialmente cicatrizados.

 

En junio, una vez más consulté con mi urólogo. Estaba anticipando sus reproches porque no había seguido su consejo, pero solo me preguntó si me sentía mejor. Cuando le dije que me sentía bien, que el endurecimiento había disminuido bastante y que ya no había hinchazón me examinó enseguida. Avaló el hecho que el endurecimiento solo se notaba en el ápice del testículo (epididimo), probablemente como tejido endurecido. El dijo que ese curso es inusual y que estaba inclinado a retirar su último diagnóstico. No tenía una explicación para este resultado. Sin embargo, me aconsejó que esperase un poco y que mantuviese un ojo vigilante sobre los acontecimientos. El hecho que los marcadores eran discretos finalmente me convenció para creer completamente en la GNM y en el Dr. Hamer.

 

A comienzos de septiembre fui por un control final con el urólogo. La palpación y el ultrasonido mostraron que no habían habido grandes cambios en el testículo.  El endurecimiento del epidídimo, que persistía, había crecido solo mínimamente  (de 15mm a 17mm), pero no estaba seguro de la consistencia del tejido y, al contrario de sus últimos hallazgos, sospechaba que esto pudiera ser un quiste.

 

Ahora parece que el quiste anticipado por el Dr. Hamer se volvía una realidad. En noviembre haremos unos exámenes finales para poder observar en detalle el curso de la fase de curación.

 

Le agradezco a Dios que me haya salvado de cirugía, radiación y quimio, y que exista un  Dr. Hamer. Estoy seguro que de otro modo yo hubiese perdido mi testículo, sin mencionar el sufrimiento y los daños que la(s) operación(es), quimio y radiación podrían haber causado.

 

Christoph Buck


Traducido del original en alemán


Descargo de responsabilidad: La información contenida en este

testimonio no pretende sustituir el consejo médico profesional.



 

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